Solucionado satisfactoriamente el tema de la próstata volví a olvidarme de los temas médicos con la excepción de la correspondiente revisión durante los siguientes cinco años..
El equipo de oncología encabezado por el Dr Bertumeu Fullana se encargó de valorar y de organizar el plan a seguir en todo el proceso que me esperaba para el tratamiento de las tres anomalías.
Decidieron comenzar por el cáncer de colon y después de numerosas pruebas me operaron. Tuve la suerte de que la parte afectada estaba al principio del colon así que después de la operación no tuve que llevar colgada la dichosa bolsa que tantas molestias ocasiona a quien tiene que usarla.
El resultado de la operación me dijeron los doctores que había sido muy satisfactorio aunque durante este periodo de tiempo surgió un problema con el cual lo pasé bastante mal: A consecuencia de la medicación que tuve que tomar me vi afectado por unos hongos en la lengua. Perdí el sentido del sabor y las comidas me daban asco. Fueron unas cuantas semanas horribles. En poco más de un mes había perdido veinte kilos.
Aquí quiero mostrar mi agradecimiento al Dr. Fullana, al equipo médico que me trató el cáncer de colon en Terrassa y a la doctora Viedma ya que cuando estababa en casa y me pasaba la mayor parte del día en la cama ella vino dos o tres veces a visitarme para interesarse de cómo estaba.
Cuando el tratamiento para los hongos comenzó a
hacer su efecto fui recuperando poco a poco el sentido del gusto y por lo menos
conseguí frenar la pérdida de peso. El equipo de oncología decidió iniciar
el proceso para el tratamiento del cáncer de pulmón con tres sesiones de
quimioterapia y treinta de radioterapia.
QUIMIOTERAPIA:
Cada sesión de quimio estaba dividida en tres partes
o semanas: la primera consistía en una sesión en la que durante cinco o seis
horas me inyectaban los medicamentos oportunos.
La segunda consistía en la administración de tres
pequeñas pastillas.
La tercera consistía en una semana descanso.
RADIOTERAPIA:
con la llegada de mis primeros estudios, las correrías y las travesuras con mis amigos en Benquerencia y el tonteo con Rosa (mi esposa) en los primeros paseos por la Calle del Polvo y la carretera. Siguieron imágenes de los buenos ratos que pasamos cazando tanto en la Solana como en la Umbría, los partidos (aunque a mi no me gustaban mucho) en el "Legio" y la carretera. Siguió "La Mili" que hice en Cerro Muriano(Córdoba) y en Castilla 16 de Badajoz. Como si manaran de una fuente fui recordando capítulos de mi vida que ya estaban casi perdidos en mi mente.
casa pero por suerte no me hizo caso y me llevó al Hospital General de Terrassa. Entré en urgencias sobre las 7 de la tarde y me colocaron en una camilla en el pasillo formando aparte de una hilera de pacientes que ocupaban toda la zona. Me hicieron unas pruebas y allí permanecó hasta las 11:30 de la mañana que en una ambulancia me enviaron a Mutua de Terrassa para que continuara en observación.
me tienen tanto tiempo en esta camilla? y además sin poder comer un poquito con el haaambre que tengo. ¿No me podrían dar ustedes algo aunque sea un cafetito con alguna pasta o lo que sea?
¿Cómo te viniste sin decirnos nada? Tu sabes lo que te queremos y cuando notamos tu ausencia sufrimos mucho.
Pero mira antes de nada abre los ojos que te voy a presentar a mi novia mírala y fíjate lo bonita que es. Se llama Lupe y creo que se parece mucho a ti. Te das cuenta Lupe que vaya tan preciosa tengo. Está tan radiante que parece que tenga treinta años menos.
-Yaya ¿verdad que has ido esta mañana a la peluquería? Te han peinado como si fueras de boda. ¡Qué bonita es madre mía!
-Venga tienes que animarte y volver a comer con ganas porque tienes que volver a casa con todos nosotros, te estamos esperando desde hace ya bastantes días. La semana que viene es el cumpleaños de Juanito y tú no puedes faltar. La mesa no sería la misma si tú no te encuentras presidiéndola o al menos, como otras veces trajinando en la cocina preparando todas las cosas. Así que déjate ya de cuentos y venga vete preparando para regresar.
Casi media hora continuaron diciéndole a la yaya Julia tantas cosas bonitas mientras yo cada vez estaba más emocionado del cariño que le demostraban a su abuela sus jóvenes visitantes.
Bueno danos un abrazo porque ya nos tenemos que marchar pero no te preocupes que dentro de un ratito estarán aquí Juan y Rocío que vendrán también a darte muchos años.
Al momento volvieron a pasar delante de mí los dos jóvenes y por un instante pude ver las lágrimas que brotaban de sus ojos.
A los 10 o 15 minutos volvieron a aparecer por el pasillo otra pareja de más o menos la misma edad qué entraron también en el box de la abuela Julia.
Las palabras que les decían fueron tan o más emocionantes que las que antes había escuchado. Era asombroso el cariño que le demostraban y me daba mucha pena no poder escuchar lo que le respondía la anciana o bien porque tenía poca voz o simplemente porque no les contestaba. Cuando se marcharon, al pasar frente a mí, me miraron de reojo y yo les hice una seña con el pulgar levantado de hacia arriba como dándoles las gracias por su comportamiento con la anciana. Pienso que ellos me entendieron porque me respondieron con una pequeña sonrisa.
Poco después se formó un pequeño tumulto en el box de la abuela y a continuación todo quedo en silencio. La abuela Julia había fallecido.
Sin embargo yo no desaproveché aquella noche en el pasillo de urgencias. Para mí fue una lección de vida. Una lección emocionante que seguro me ayudará a valorar lo que tenemos y que casi nunca valoramos.
A todos esos políticos que con sus recortes a la Sanidad Pública, su falta de conciencia social y el amor a sus poltronas los señalo con mi dedo y los culpo de estas angustiosas situaciones. En cambio ellos cuándo terminan sus periodos políticos los colocan como altos cargos en las Eléctricas, Telefónica o en grandes empresas a nivel internacional con enormes sueldos. Yo los haría pasar al menos una noche en aquel pasillo de Urgencias.
MASCARELL: “El SOLDADO REPUBLICANO”
-¡¡Camillero, camillero!! Venga rápido.
Atiéndame que tengo que seguir huyendo. Me persiguen de cerca los moros de
Franco y ya sabes lo sanguinarios que son. Entran a cuchillo y no hacen prisioneros.
Ya están muy cerca. ¿No oyes sus
disparos?
En Valencia saquearon mi casa y me lo quitaron todo. Suerte tuve de poder huir aunque herido en la pierna. He pasado muchos sufrimientos y calamidades para que ahora me atrapen aquí envuelto en una manta totalmente indefenso.
¡¡Mi capitán, mi capitán!! Por favor de la orden de que me suelten de aquí. No puedo permanecer más tiempo. Deme una pistola para que pueda de defenderme si alguien me ataca y ya me las arreglaré yo para llegar a Francia.
Si me pillan aquí me acuchillarán. Ya sé que en este barracón los médicos no tienen de nada y hay muchos heridos del último bombardeo.
Mascarell continuó durante mucho tiempo contando sus batallitas de la guerra hasta que, supongo que abatido por el cansancio se quedó dormido en la camilla. Un par de horas después vi con asombro cómo se bajaba de la camilla y aunque llevaba el suero puesto se dirigió hacia la salida dónde fue interceptado por el personal sanitario a pocos metros de ella.
Mascarell
seguro que tenía más de 90 años.
La Dra. Moreno, de radioterapia, me comunicó que habían descubierto dos pequeñas manchas en mi cabeza una de las cuales podía afectar a las órdenes del cerebro y la otra a mi comportamiento y carácter. El Dr. Fullana me hizo realizar una serie de ejercicios físicos que no descubrieron nada nuevo y a los dos días me bajaron a la planta segunda para hacerme una resonancia.
posterior que era la que daba las órdenes a los distintos organismos de mi cuerpo.







No hay comentarios:
Publicar un comentario